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domingo, 4 de octubre de 2009

Moctezuma: Hombre, mito y emperador - El Mercurio

BRITISH MUSEUM La nueva exhibición cierra el ciclo dedicado a "Grandes emperadores"

Mientras los organizadores esperan curiosos la repercusión de la muestra en México, en Gran Bretaña la exposición genera controversia por la descripción de los terribles sacrificios humanos en el mundo azteca, que a algunos les recuerdan los exterminios del siglo XX.

María Teresa Cousiño P. Desde Londres

De tirano a víctima

En un recorrido biográfico, los primeros espacios de la exhibición destacan el poder de Moctezuma antes de la llegada de Hernán Cortés. Es la visión de un emperador que imprimía terror y poder desde la capital Tenochtitlán, retratada como el centro del universo.

Más adelante, los visitantes se encuentran con los presagios y sueños que habría tenido Moctezuma. Según muchos, fueron estas señales y el esperado retorno de Quetzalcoatl -la serpiente emplumada, dios de la procreación y patrono de los sacerdotes- los que explicarían la actitud del emperador ante Cortés, particularmente su pasividad y fatalismo. Pero la exhibición también sugiere que los presagios fueron convenientemente manipulados en forma posterior a los hechos.

Entre las ocho premoniciones se habla de un cometa que habría pasado diez años antes de la llegada de los españoles. Otras son el incendio de un pilar del templo de Hutzilopochtl, un hombre con dos cabezas y la diosa de la guerra llorando en la noche.

Finalmente, el Museo presenta cuadros coloniales con escenas de la Conquista de México que revelan un Moctezuma idealizado y exótico, entregando libremente su imperio a los pies del emperador Carlos V, representado por Hernán Cortés.

Según la tradición, Moctezuma recibió al conquistador español con grandes honores y regalos. Mientras unos sugieren que fue un acto de sumisión, otros postulan que el jerarca mexica intentaba impresionar a estos extranjeros que llegaron "en torres flotantes" y cuya fama ya había alcanzado los oídos de Moctezuma a través de los informantes a lo largo de su imperio.

Antes de llegar a Tenochtitlán, Cortés hizo rápidamente alianza con los pueblos que odiaban al todopoderoso Moctezuma. Los cholulas se opusieron a los españoles y fueron masacrados por estos hombres a caballo -un animal desconocido en el nuevo mundo- con armaduras y armas de fuego. Los indígenas se defendían con machetes de madera incrustados con piedras filudas que se pueden ver en la exposición.

Las versiones de lo que sucedió en Tenochtitlán una vez que Cortés fue invitado por Moctezuma a su palacio -un gran error táctico para muchos- son numerosas y controvertidas. De anfitrión de los españoles, Moctezuma pasó muy pronto a ser su prisionero. Una versión ampliamente difundida es que el monarca fue asesinado por los propios mexicas, por su supuesta alianza con los invasores.

Según explica McEwan, los españoles acababan de masacrar a la nobleza mexica y el pueblo estaba furioso. Moctezuma se presenta en un balcón para apaciguar a la multitud y, al considerar que ha tomado el lado de los españoles, su propio pueblo lo apedrea. Tres días después muere a causa de sus heridas.

Y cuando casi todos piensan que ese fue el desenlace, el equipo curatorial presenta una evidencia casi desconocida. En una tira pictográfica con comentarios en náhuatl, Moctezuma -reconocido por su diadema- aparece con una soga al cuello, evidentemente presionado. A continuación, en la misma tira hay un indígena atravesado por una espada. Un comentario difícil de leer, por las condiciones del documento, pareciera sugerir que se trata de Moctezuma. Si así fuese, se podría suponer que el jerarca mexica no fue asesinado por los suyos, sino por los españoles.

Esta versión es similar a la dada por informantes indígenas del fraile Juan Durán (quien finaliza su historia de los mexica en 1581), quienes dijeron haber encontrado el cuerpo de Moctezuma acuchillado con otros nobles mexicas. El catedrático de Oxford John Elliot, señala, en cambio, en el texto de la muestra, que Moctezuma al final de su vida había perdido autoridad y ya no era útil a los españoles. Si murió antes de que los hispanos pudieran matarlo, "es algo que nunca se sabrá".

Para ver nota completa:
http://diario.elmercurio.com/2009/10/04/artes_y_letras/_portada/noticias/DE773CBD-1CB7-4BA2-8FFB-1913E91DE678.htm?id={DE773CBD-1CB7-4BA2-8FFB-1913E91DE678}

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Felices Fiestas Patrias

¿Usted cómo festejó el 15? ¿gritó "Viva México", comió tacos, bebió cerveza? Yo me quedé dormida. Descubrí que no soy nacionalista. Sinceramente, a ratos me avergüenzo de mi país. Y es que a un mes y medio de vivir en el extranjero podían ocurrir sólo dos cosas.
La primera, que llorara por mi 'Cielito Lindo', que quisiera cambiar mi voluntad por un taco decente, que anhelara cocos, palmeras, alfajores, morenas, salsas. La otra, que me enfrentara a la visión extranjera de mi México 'lindo y querido'.
Pasó lo segundo. Me desencanté.
Un taxista me reprochó el narcotráfico, un profesor me exigió una razón y un culpable para las muertas de Juarez, un hombre me reclamó por la corrupción, una madre me regañó por la inseguridad, un amigo me preguntó ¿extrañas México?, no, le respondí.
Pensé en Sandoval, en sus inmensas tardes de brevario cultural. "Este país es una mierda". ¿Lo es?
Uno se pregunta cómo nos vemos en el resto del mundo. ¿Speedy Gonzales y las telenovelas de Telerisa le dicen algo?
Al menos el boceto que he podido recrear de los comentarios chilenos escuchados en este tiempo, sobre el concepto de mexicano, es un gordo bigotudo, bebedor empedernido de tequila, con panza de hule, que come todo lo que se mueve, que canta corridos, que anda por la calle estresado por el miedo, que mata por placer, que se droga, que golpea a su mujer.
¿Que no dijo el Tizziano Ferro que las mexicanas somos feas, gordas y bigotonas? Mmmm, aún lo medito mientas acaricio con el pulgar y el índice, estos pelos que me salen sobre el labio superior. Jum, ¿será?
Y es que uno no se ve hasta que se mira en los ojos de alguien más, en los ojos de su yo en el espejo que no es usted.

Como todo, existen dos caras de la moneda. México también tiene bondades. Esas ganas de salir adelante a pesar de estar ahogados en la miseria, las soluciones inmediatas que le damos a las cosas, el ánimo de la gente, las hermosas playas. Si cada vez hay más pobres es porque los weyes no se suicidan, al contrario, se multiplican.

Por unos perdemos todos y si "Todos somos México", me carga la chingada.

Extraño los albures, eso sí.

No festejé el 199 aniversario de mi patria. No grité 'Viva México' con su respectivo 'cabrones'. Me hundí entre cobijas y miré los Andes por la ventana. El Valle de Elqui me dio la noche más estrellada que jamás vi. Al día siguiente le dije a Poncho, felicidades, eres un año más independiente, le dí una palmada en la espalda y le dí un sorbo a mi café Monterrey, marca chilena. Salud.